Este informe fotográfico destaca las dimensiones sociales, creativas y comunitarias de los grupos de costura en Barcelona. Retratando las vidas de las mujeres involucradas y capturando sus momentos compartidos, el proyecto revela que coser es más que un oficio: es una herramienta esencial para la conexión, el apoyo y la resistencia. Estos encuentros se han convertido en espacios acogedores donde prosperan la confianza, la solidaridad y el sentido de pertenencia. A través de reuniones semanales, las participantes no solo perfeccionan sus habilidades de costura, sino que también encuentran consuelo y una oportunidad para compartir sus experiencias, discutiendo los desafíos y las alegrías de la vida. Muchas mujeres describen estos grupos como un refugio o una pausa bien merecida del estrés diario.